En Septiembre del año 1968 vengo de París para cumplir el servicio militar: 3 meses de campamento en el Ferral (León) y seguidamente en el cuartel de Julián Sánchez el Charro (Salamanca).
En el campamento conozco
al vallisoletano Lucio Calvo, entonces cinturón naranja y el cuál fue mi esparring para hacer
Uchi Komi con las trinchas y el traje militar. En el cuartel y cumpliendo el servicio militar se instaló un pequeño tatami; enseñé Judo a los soldados y funcionó durante varios años. Desde aquí quiero agradecer al entonces Capitán Duarte, ya que con su ayuda y esfuerzo para que el Judo funcionara, me dio permisos para poder entrenar y preparar los Campeonatos de España Militares en los que conseguí la medalla de Bronce en el peso de más de 80 Kilos. Yo pesaba 71 kg. y conseguí ganar al catalán Labernia, dos veces campeón de España Junior y que pesaba 140 kg.
Cumpliendo el servicio militar contacto con José Manuel Arévalo, cinturón Azul y juntos determinamos montar el primer Club de Judo en Salamanca: el YOKO-GAKE, un local de 60 metros en el cual echamos un camión de serrín entre unos largueros de madera y con una lona encima, ya que entonces no se fabricaban colchonetas de Judo. También contaba con dos peque
ños vestuarios con unas duchas a la antigua usanza. Eran tiempos muy difíciles y nos lanzamos en una aventura con pocas expectativas, pues hablar de Judo o incluso de deporte era casi de locos. Recuerdo que los tres primeros meses solo di clase a 1 niño que había hecho Judo en Asturias y era cinturón amarillo. Mayores tenía un grupo no muy numeroso con algunos estudiantes peruanos... Recuerdo los nombres de Marino, Canseco, Antonio Costa, Alberto Alcántara,... algunos médicos hoy residentes en Salamanca.
Los primeros salmantinos Félix Pedraza, Eduardo Diez Gudino y Ramón García habían
hecho un curso por correspondencia y entrenaban en el arenal del rió. No tardaron tiempo en aprender y progresar en esta disciplina. El primer año también conocí al madrileño Juan Ignacio Ruiz González, cinturón negro, peso ligero y que entonces pertenecía al equipo nacional. Hoy es médico y reside en el sur de España. Continua vinculado a Salamanca por la familia y recibo de vez en cuando su visita. Luego fueron llegando otros de los que mencionaré algunos: Juan Antonio García, Julián “El pastelero” (así le conocíamos), Alfredo García, Julio Vicente Ramos, Lorenzo Hernández entre otros.
En el verano de 1970 di un curso de Judo en el Campo de tiro y tuvo un gran éxito; participaron un buen grupo de niños y a partir ahí comenzaron a llegar muchos alumnos al gimnasio. En poco tiempo hubo que ampliarlo al doble, se acondicionó ya como un Club, el cuál hoy día sigue funcionando con el mismo nombre y que regenta mi hermano Valeriano Zarza Juan. ¡Llegó a tener 360 alumnos!
En Octubre del año 1974 decidí montar un nuevo Club con mejores instalaciones, mejor ubicado y mucho más grande, el actual gimnasio. Los primeros cinturones Negros se formaron en tan sólo tres años: Eduardo Díez Gudino, Mimon Abdellah, Alfredo García, Lorenzo Hernández y así fue subiendo el Judo Salmantino.
La Universidad de Salamanca montó un tatami en la Capilla del Botánico y puso este deporte al servicio de los universitarios. Allí llegué a tener más de l00 alumnos. Se montaron más gimnasios y se constituyeron varios Clubes en los Colegios Maristas, Maestro Ávila, Salesianos, Montesorri, Agustinos o Escolapios. La delegación salmantina llego a expedir 1.400 licencias.
Igualmente desde aquí quiero agradecer a todos los judokas salmantinos que dejan tantas gotas de sudor en el Dojo y que participan en tantos y tantos Campeonatos por toda la geografía española y portuguesa. A todos ellos y en especial a mis alumnos y colaboradores que han hecho posible que el Judo haya conseguido tantos éxitos deportivos y que siga adelante y no decaiga.